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UN RETO ECOLÓGICO
DIARIO

TRABAJAR LA CERVEZA Y HACERLA 100 % ECOLÓGICA, ES ANTE TODO UNA CUESTIÓN DE VOLUNTAD, MATERIA PRIMA, RIGOR Y CONSTANCIA. TODA UNA EMPRESA DEL SANTO GRIAL DE LA CALIDAD Y LA TRADICIÓN CON UN ALMA EXTRA: UN SABOR 100 % AUTÉNTICO.

El distintivo AB así como los demás distintivos oficiales ecológicos como el certificado europeo, obligatorio desde el 1 de julio de 2010, son inflexibles en cuanto a estos criterios a nivel de materias primas y la cadena de fabricación. Todos velan porque los productos certificados sean producidos por cadenas ecológicas con una trazabilidad incuestionable.

En el caso de la cerveza ecológica, que es una mezcla compuesta por varios ingredientes (cereales, lúpulos, levaduras, aromas de frutas, especias, etc.), el distintivo AB requiere un mínimo del 95 % de alimentos ecológicos en su elaboración. La tolerancia se aplica fundamentalmente al lúpulo, que representa menos del 5 % de su composición y que es muy difícil de encontrar en la cadena ecológica, al menos en Francia. No obstante, todo el lúpulo utilizado por Brasseurs Savoyards es ecológico.

La elaboración artesanal de cervezas ecológicas se asume con convicción y exigencia y eleva los colores del desarrollo sostenible, un máximo de relocalización de materias primas y una voluntad de transparencia hacia el consumidor.

ECOLÓGICA UNA CERTIFICACIÓN QUE VALE SU PESO EN ORO

La certificación ecológica tiene el mismo color que la cerveza porque vale su peso en oro. Se trata de un mercado nicho en crecimiento exponencial que no depende de grandes multinacionales cerveceras y que seduce a una clientela cada vez más interesada en la calidad de su nutrición en sentido global. Lo ecológico lo abarca todo, por tanto, es normal que llegara a esta bebida milenaria a base de cereales.

Las cervecerías tipo «craft brewerries» son de escala humana, independientes y tradicionales en sus métodos de elaboración de la cerveza y evidentemente están al tanto de este compromiso ecológico. Como parte integrante de un proceso ecológico y bioético, han establecido un proceso totalmente natural. Para quienes han convertido lo ecológico en pieza clave de su alimentación, la ausencia de pesticidas o sustancias químicas se ha convertido en algo indisociable de la salud y el placer de alimentarse y beber de forma sana. Esto no quiere decir que sean productos aburridos o insípidos, la cerveza ecológica es prueba de ello y muestra todos sus colores a sus amantes.

Porque la cerveza ecológica va desde la rubia a la oscura, de la ambarina a la blanca y tiene sabores a frutas, flores, especias o licores (Génépi, whisky, coñac, etc.) para variar los placeres y adaptarse a cada ocasión y cada plato. Maridar comidas con cervezas ecológicas nos permite conocer y apreciar mejor los sabores y la sutileza de esta bebida que, antes, en raras ocasiones tenían un lugar en la mesa. Actualmente, las cervecerías artesanales y ecológicas tienen expertos cerveceros cuyo papel consiste en mejorar su imagen y convertirla en un producto gourmet.

Como producto vivo, la cerveza ecológica es una cerveza que se puede conservar y cuyos sabores se desarrollan con el paso del tiempo. Rica en vitaminas y oligoelementos, sin filtrar ni pasteurizar, es una bebida que, debido a la ausencia de conservantes, es frágil y que debe conservarse apartada de la luz directa del sol, en un lugar fresco y seco, de forma similar a un vino. Se recomienda consumirla a una temperatura de 5 a 13º, según la cerveza, a fin de liberar todos los aromas.

”LA CALIDAD NO SE INVENTA,
SE BUSCA...
ESTE COMPROMISO
ES NUESTRA FUERZA.”